Lo que más llama
la atención en la poesía
de Pablo Gozalves es, a mi
manera de entender, el intento
de volver a construir una esencial
relación de intimidad
entre la palabra y la imagen.
Sería muy fácil
decir que la búsqueda
de Gozalves procede, o deriva,
de su larga experiencia figurativa – ya
que el joven poeta es al mismo
tiempo un maduro y notable
pintor. En realidad, no hay
que ver en sus versos la “otra
cara” de una poética
que arranca de un marco argumental
o estilístico ya establecido,
sino la misma cara de un trabajo
posiblemente infinito. Ya que
la palabra, tal como las líneas
y el color, nunca descansa;
ya que al igual que en la “página” del
texto pictórico, también
en el “lienzo” que
gracias a las palabras se “cristaliza” (para
utilizar un término
muy querido por Gozalves) la
imagen es signo y arranca directamente
del silencio: “La poesía
es zumbido, / espíritu
que se asienta en la nada.
/ Brote del silencio, sonido
eclíptico de la melancolía
(…). / La poesía
es silencio / y el silencio
/ mancha / del espíritu”.
Ahora bien, al detenerse en
los versos de Gozalves, que
tejen como una “tercera
piel” la “espera” del
desenlace, del encuentro buscado-deseado
entre la palabra y la imagen,
se percibe, o se ve, a ratos,
en momentos de feliz “brote” espiritual,
esa “mancha” que
al no ser ni palabra ni imagen,
sino su condición vital,
crea la posibilidad para que
ese encuentro se realize: ya
sea en el “grito” brilloso
del Octubre tiñendo “el
horizonte”, ya en el
caer del “ovillo” que “corre
como un niño / y se
extiende como un camino”,
ya en el cuerpo de la amada “humedeciendo
cada intersticio olvidado”… Pues
si la imagen es signo, y si
el signo procede del silencio,
la palabra poética,
a su vez, tendrá que
recorrer y volver a recorrer
cada “intersticio” de
la experiencia humana, para
vislumbrar en cada íntima
vibración de los hechos
(“Vibrar con una lágrima
/ para estremecer el mundo”),
en cada “mancha” del
acontecer la infinita posibilidad
de un imposible desenlace: “Eterno
fin – comienzo continuo.
/ Término y principio
/ entre dos silencios”.
Y, sobre todo, umbral.
|