Es ya popular aquella hipótesis,
según la cual, en Bolivia
se dirimen los grandes problemas
que le toca vivir a Latinoamérica
y, que de su resolución
depende, en gran medida, el futuro
de los movimientos insurreccionales
de las demás naciones. Curiosamente,
esta opinión es popular
fuera de nuestras fronteras; pero
no es tomada en serio adentro,
sobre todo por parte de una intelectualidad
colonial que, conformada como "objeto
periférico", vive dependiente
de lo que se piensa en el "centro",
como arquetipo irrecusable de lo
que se debe de pensar
en la "periferia". Las ciencias
sociales, sobre todo, viven presas
de un cientificismo que les anula
toda posibilidad de generar un
pensamiento crítico, que
les permita ya no sólo describir la
realidad (prototipo de una neutralidad
positivista); sino de recuperar
una conciencia ético-crítica
que permita una superación
del horizonte mezquino de la racionalidad
instrumental: la ciencia debe de
abstenerse de emitir juicios de
valor (dando paso a la justificación
cínica de la injusticia
hecha "la naturaleza misma de las
cosas")
Vivimos pues una época
que parece haber impuesto su lógica
y su manera de pensar,
las cuales son patrocinadas por
una globalización que pretende
uniformizar a todo el planeta en
torno al mercado (al cual se deben
de subordinar las relaciones humanas).
Pareciera que el discurso moderno
no tuviese réplica posible
y que la racionalidad medio-fin
(traducido en la economía
como costo-beneficio) hubiese impuesto
su eficacia y su lógica
como la "naturaleza misma de las
cosas"; quedando todo pensamiento
alternativo desahuciado por un
presunto deseo utópico que,
en la racionalidad medio-fin (presentada
como lo racional ), aparece
simplemente como una pulsión
patológica del que quiere
el cielo en la tierra.
Pero la pauperización de
más del 80% de la población
del planeta y las catástrofes
medioambientales (causadas por
una lógica que sólo
atiende a la ecuación costo-beneficio)
muestran los efectos (cada vez
más irremediables) de una
racionalidad divorciada, cada vez
más de la realidad y, más
bien, afincada en modelos abstractos
que persiguiendo equilibrios ideales ,
causa desequilibrios reales .
La respuesta del poder mundial
a los desajustes que provoca el
mercado es más mercado,
o sea, su lógica no se cuestiona,
pero sí se cuestiona a aquellos
que se oponen a esta lógica:
se los elimina (la última "cruzada" del
imperio muestra eso: quien no está con
el "mundo libre", forma parte del "reino
del mal"). Se ignoran los desequilibrios
que produce el dogma del "equilibrio
perfecto" y se le brinda, más
bien, un camino expedito, limpiando
toda distorsión (los pobres
que produce), para la imparable
acumulación de la tasa de
ganancias (aun a costa del ser
humano y la naturaleza).
Pero la vida se resiste a desaparecer
(y la teoría es una astucia
de la vida). Por eso surge la protesta
(porque un mundo mejor no sólo
es posible sino necesario, para
la continuidad de la vida). Por
eso en Bolivia vivimos las contradicciones
más profundas de un sistema-mundo (que
se origina en 1492), porque acá se
enfrentan no sólo dos racionalidades
(la modernidad no pudo eliminar
del todo "la razón del otro"),
sino el "grito del sujeto" y el "grito
de la tierra" contra la aplanadora
moderna del "progreso infinito".
No es que el ser humano no sepa
adaptarse a las "nuevas condiciones";
son las "nuevas condiciones" las
que no se adaptan a la naturaleza
humana.
Por eso importa nuestro caso.
Porque acá se debate lo
fundamental. Por eso el debate
teórico debe de estar a
la altura de este acontecimiento.
Por ello esta colección: "Letra
Viva", apunta al debate fundamental,
a la crítica radical y fundamentativa
de los pre-supuestos sobre los
que se levanta este moderno
sistema-mundo , auspiciando
el pensamiento de punta más
crítico de la actualidad
mundial en nuestra coyuntura, acompañando
de este modo, con la teoría,
a los movimientos de resistencia
(devolviéndole su lugar
militante en el mundo del cual
es parte), fabricando las herramientas
necesarias para una liberación
propuesta por los actores que,
cada día, nos interpelan
con el grito de liberación,
la proto-palabra del otro que
demanda justicia.
La colección forma un cuerpo
dentro de los títulos de
la Editorial "Tercera Piel",
teniendo estos en común
un pensamiento ético-crítico
(pos-occidental y trans-moderno)
que les alumbra desde una responsabilidad
ante la interpelación de
la voz del otro excluido
y negado por este moderno sistema-mundo .
De este modo, representa un aporte
a nuestra coyuntura histórica,
el lugar desde donde se patrocina
un pensamiento nuevo y fresco,
además de crítico
y comprometido con los movimientos
populares (que ahora demandan las
condiciones básicas de posibilidad
de la vida: la defensa de los recursos
naturales). Por ello, la colección
estima hacer hincapié en
el debate filosófico actual,
a la hora de brindar las herramientas
teóricas fundamentales para
rearmar una argumentación
racional de la lucha de los excluidos
del moderno sistema-mundo .
En esa dirección, se tiene
planificado, hasta el momento,
publicar varios títulos,
empezando con un ensayo reflexivo
acerca del acontecimiento histórico
más propositivo y genuino:
octubre del 2003; seguidamente
algunas obras de Enrique Dussel
y Franz Hinkelamert, que consideramos
fundamentales a la hora de iniciar
una de-strucción del paradigma
moderno de las ciencias y la filosofía,
además de considerarlos
los críticos más
importantes en la actualidad filosófica
mundial. |